La fotocerámica permite colocar una fotografía en la lápida con un acabado duradero y resistente al sol, la lluvia y los cambios de temperatura. Podemos hacerla a partir de una foto familiar, un retrato antiguo o una imagen religiosa, y prepararla para que quede clara, bien recortada y proporcionada al tamaño de la lápida.
La técnica ¿Qué es la fotocerámica?
Primero revisamos la fotografía: enfoque, luz, expresión, fondo y tamaño real al que se va a reproducir. Si hace falta, la limpiamos y ajustamos digitalmente para que el rostro se vea mejor sin perder naturalidad.
Después se fija la imagen sobre una placa cerámica mediante cocción a alta temperatura. Así la fotografía queda protegida y puede permanecer en exterior durante muchos años sin depender de una impresión normal o de un adhesivo frágil.
Adherida sobre la lápida
La placa se fija sobre la piedra con material especial. Es una solución sencilla, económica y válida para lápidas ya colocadas.
Incrustada en la piedra
Se hace el hueco en la piedra para que la cerámica quede encajada y al mismo nivel. El acabado es más integrado y protegido.
Formatos Tamaños y formatos disponibles
Hacemos medallones ovalados, placas rectangulares, formatos grandes y tamaños especiales. También podemos preparar fotocerámicas de santos, vírgenes, cristos y otros motivos religiosos.
Si la familia no sabe qué medida elegir, partimos del espacio disponible en la lápida y proponemos un tamaño que se vea bien sin dominar todo el conjunto.